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Daubentonia madagascariensis

La apariencia física del aye-aye no suele considerarse bonita, lo que sí sucede con el oso polar o el elefante, animales típicamente carismáticos. No obstante, es importante ver más allá del aspecto externo y observar al animal en su conjunto para descubrir una criatura completamente fascinante.

Orden: Primates
Familia: Daubentoniidae
Género: Daubentonia

Descripción

A pesar de que al verlo por primera vez podría pensarse que se trata de un roedor o quizá un marsupial de la familia de las zarigüeyas, el aye-aye es en realidad el primate nocturno más grande de todo el mundo. En su anatomía sobresalen unos ojos enormes de color amarillo y unos dientes incisivos muy grandes que crecen continuamente.

Tiene patas con dedos alargados, muy delgados y curvados, de los cuales el tercero es más largo que los demás, pues lo utiliza para conseguir larvas de insectos que se encuentran en sitios profundos y difíciles de alcanzar, como cavidades en la madera. Cuenta con una larga y espesa cola.

Su cuerpo está cubierto con un pelaje de color gris mezclado con tonalidades negras, marrones y blancas. En realidad, es un animal pequeño, de apenas 30 a 37 centímetros de longitud, a la que se añaden 50 centímetros de la cola. El peso oscila entre los 2 y los 3 kilogramos. El dimorfismo sexual, o diferencias físicas entre machos y hembras, no es muy marcado.

Distribución y hábitat

El aye-aye, como todos los demás tipos de lémures, solo se encuentra en estado salvaje en Madagascar. Se distribuye en la línea costera de esta isla, sobre todo a lo largo de la costa este y en los bosques del noroeste. En total, su área de distribución comprende aproximadamente 600 hectáreas. Una forma de saber que un aye-aye está en una zona es observar los árboles; si se encuentran marcas en la corteza, realizadas con los dientes, es posible que ahí se encuentre. No obstante, esto no permite hacer un conteo confiable del número de individuos en una zona.

El avistamiento del aye-aye en su hábitat natural es un suceso poco común en la actualidad, por esto se cree que su población es alarmantemente baja. Como un esfuerzo de conservación y con la esperanza de elevar el número de individuos, la especie se mantiene protegida en al menos 16 espacios custodiados.

Alimentación

El aye-aye es una especie omnívora. Su dieta se compone principalmente de semillas, frutas, néctar, hongos, y, en menor proporción, larvas de insectos. Sus alimentos primarios son las semillas de los frutos de los árboles del género Canarium.

El aye-aye es el primate nocturno más grande de todo el mundo.

Reproducción

El estro femenino es fácilmente visible durante 9 días, ya que la zona genital se inflama y cambia de color. Asimismo, los genitales de los machos se inflaman y ellos comienzan a dejar más marcas de olor. Se sabe que la especie es polígama, y que las hembras son capaces de aparearse con más de un macho.

Una vez que la hembra queda preñada, el período de gestación es de 152 a 172 días, después de los cuales las crías nacen con una dentadura provisional adaptada para el consumo de hojas caducas; sin embargo, alrededor de los 20 días de nacidas estos dientes se caen y dan paso a una nueva dentadura.

Las hembras tienen crías cada 2 o 3 años.

Comportamiento

El aye-aye es un animal nocturno que prefiere estar solo en lugar de pasar tiempo en grandes grupos. Esto no significa que la especie no tenga una estructura social, pues los machos siempre tienen un rango más elevado que el de las hembras. Puede realizar vocalizaciones; entre estas, gemidos, gritos y sonidos que suenan como “hai, hai” y “tiss”, y que funcionan como llamadas de alerta ante la presencia de depredadores.

 

El aye-aye es un animal en peligro de extinción al ser objeto de numerosas amenazas.

Amenazas y conservación

Por desgracia, el aye-aye es un animal en peligro de extinción al ser objeto de numerosas amenazas, la mayoría de origen antropogénico. Una de las más importantes es la destrucción de su hábitat que reduce su calidad de vida. La caza es otro problema común, y no precisamente para obtener su carne o su pelaje. No, este pequeño animal es protagonista de supersticiosas historias locales en las que se le responsabiliza de traer mala suerte e incluso la muerte ahí en donde se muestra.

En algunas culturas, ver un aye-aye es sinónimo de mal augurio, pues significa que alguien morirá próximamente, que se producirá alguna tragedia o que será este mismo primate el que matará a una persona durante la noche. Y para impedir estos supuestos desastres, los aldeanos creen que deben matarlos primero. Estas creencias están profundamente arraigadas en la cultura de las personas, por lo que es todo un reto convencerlas de que son ideas sin fundamento científico y de que contribuyen al deterioro de la población del aye-aye.

En adición a esto, muchos aye-ayes son cazados al ser considerados plagas para los cultivos agrícolas.

 

Fuentes

https://en.wikipedia.org/wiki/Aye-aye

http://www.arkive.org/aye-aye/daubentonia-madagascariensis/

http://animaldiversity.org/accounts/Daubentoniidae/