Características

La artritis reumatoide o reumatoidea es un trastorno autoinmunitario que ataca el tejido conjuntivo, principalmente el revestimiento de las articulaciones, pero también de algunos órganos. Es una enfermedad que progresa a medida que pasa el tiempo y, si bien no suele ser mortal, produce daño articular que puede llegar a ser grave. Este tipo de artritis se diferencia de otros tipos porque sigue un patrón simétrico, es decir, la hinchazón se produce no solo en una mano, un pie o una rodilla, sino en ambos lados del cuerpo.

Las muñecas y las articulaciones de manos, pies y rodillas suelen sufrir los signos más comunes de la artritis reumatoide. Puede comenzar a cualquier edad y causar fatiga que es más pronunciada después de pasar tiempo descansando. Hay períodos en los que los síntomas empeoran y se producen ataques que aparecen de forma súbita e impredecible con una duración de varios días o meses. Sus primeros síntomas suelen ser hinchazón, dolor o rigidez en las articulaciones, que son más agudos durante las mañanas.

La artritis reumatoide afecta principalmente a las mujeres y tiene mayor prevalencia en los países desarrollados y en vías de desarrollo.

Sus primeros síntomas suelen ser hinchazón, dolor o rigidez en las articulaciones, que son más agudos durante las mañanas.

Síntomas

  • Dolor en las articulaciones.
  • Fatiga.
  • Articulaciones inflamadas, calientes y hasta enrojecidas.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso.
  • Malestar general.
  • Dolor muscular.
  • Rigidez en las articulaciones.
  • Pérdida de apetito.

Factores de riesgo

-Ser un adulto mayor. A mayor edad, mayor riesgo.

-Ser mujer. Los casos de artritis reumatoide son más frecuentes entre las mujeres.

-Tener antecedentes familiares. Las personas con familiares directos (padres, hermanos) con artritis reumatoide tienen mayor probabilidad de padecerla que aquellos que no los tienen.

-Fumar. El hábito moderado de fumar está asociado a un mayor riesgo de padecer artritis reumatoide.

Síntomas de la artritis reumatoide.

Grados de deformidad en manos con artritis reumatoide.

Causas

No se sabe qué es lo que causa la artritis reumatoide, pero sí el mecanismo por el que se desarrolla. Está clasificada como un trastorno autoinmunitario; esto significa que el propio sistema inmunitario ataca por error los tejidos sanos y los destruye. Se piensa que ciertos factores ambientales, genéticos y hormonales pueden contribuir a la aparición de la enfermedad, pero ¿qué es lo que hace que el sistema considere a los tejidos sanos, especialmente la membrana sinovial, como “enemigos”? Esa es la cuestión.

Los científicos han descubierto ciertos genes que están relacionados con la tendencia a desarrollar artritis reumatoide, pero algunas personas con estos genes individuales nunca llegan a desarrollar la enfermedad. Por otra parte, es posible que ciertos virus y bacterias tengan algún papel en desencadenar su aparición.

El propio sistema inmunitario ataca por error los tejidos sanos y los destruye.

La artritis reumatoide comienza en un punto en el que el cartílago sano cubre los extremos de los huesos y la cápsula articular es lubricada por el líquido sinovial, el cual facilita el movimiento. Si el sistema inmunitario ataca los tejidos, la membrana sinovial se inflama y produce un exceso de líquido que contiene células inmunitarias que atacan el cartílago y agrandan el espacio entre las articulaciones. Con el tiempo, el líquido sinovial y las células inmunitarias logran que la membrana sinovial engrosada produzca enzimas que destruyen el cartílago y hasta el hueso.

Complicaciones

Si la artritis reumatoide no se trata, puede extenderse hacia otras áreas del cuerpo, además de ocasionar la erosión del cartílago y que las articulaciones se deformen. La enfermedad aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis y cardiopatías. En este último caso, las arterias se endurecen y se obstruyen, lo que reduce la cantidad de oxígeno y sangre que son llevados al corazón. En general, las enfermedades cardiovasculares son muy comunes entre los pacientes con artritis reumatoide, especialmente la cardiopatía isquémica. La osteoporosis puede aparecer como resultado de la misma artritis reumatoide junto con los medicamentos consumidos para tratarla.

Si la artritis reumatoide no se trata, puede extenderse hacia otras áreas del cuerpo.

Además de lo anterior, las infecciones suelen dar problemas. La tuberculosis es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes entre los aquejados de artritis reumatoide, aunque no se sabe si es consecuencia de esta, de los medicamentos usados para aliviarla o de ambos factores. Por otro lado, si la artritis afecta las muñecas, la inflamación que se genera en ellas es capaz de comprimir el nervio mediano y producir dolor, hormigueo, entumecimiento y debilidad, lo que se conoce como síndrome del túnel carpiano.

Las personas afectadas por este padecimiento autoinmunitario también tienen mayor riesgo de inflamación y cicatrización del tejido de los pulmones. No es extraño que algunos de ellos se sientan ansiosos o deprimidos, lo que también constituye complicaciones de la salud.

Diagnóstico

Un médico familiar o un reumatólogo pueden diagnosticar la artritis reumatoide; sin embargo, esta es una tarea difícil si la enfermedad está en sus primeras etapas, ya que los síntomas son similares a los de muchas otras enfermedades y no existe una sola prueba para confirmarla.

Lo más común es que el médico realice un examen físico en donde observe bien el estado de las articulaciones, los reflejos y la fuerza de los músculos. Adicionalmente puede hacerse:

Análisis de sangre. Si se observa una elevada tasa de sedimentación eritrocítica se sospecha de un proceso inflamatorio. Una muestra de sangre puede servir para hacer una prueba conocida como factor reumatoide, que mide la cantidad de anticuerpos del factor del mismo nombre en la sangre.

Radiografías. Son muy útiles para saber qué tanto daño existe en las articulaciones, y saber la progresión de la enfermedad.

Una dieta equilibrada, ejercicio físico moderado y reducción del estrés son cambios que mejoran su salud.

Tratamiento

Pese a no tener cura, la artritis reumatoide debe ser tratada a fin de reducir el dolor y la inflamación e impedir que a largo plazo se produzca daño irreversible en las articulaciones. Al mismo tiempo, con un tratamiento adecuado la persona puede sentirse mucho mejor tanto de salud como de ánimo.

Los médicos a menudo recetan fármacos para controlar los síntomas y frenar el avance de la enfermedad. Los más modernos son los llamados modificadores de la enfermedad o modificadores de la respuesta biológica, cuya acción se dirige hacia partes del sistema inmunitario que provocan la inflamación articular. El tipo de medicamento utilizado debe ser recetado por un médico, y depende de la salud del paciente, la gravedad de la artritis, los posibles efectos secundarios y otros factores.

Muchas personas complementan su tratamiento médico con cambios en su estilo de vida, lo que mejora su salud general. Una dieta equilibrada, ejercicio físico moderado y reducción del estrés son buenas ideas. Si el dolor es intenso, aplicar paños fríos sobre la articulación puede reducirlo. En casos en los que el daño articular ya se ha producido, puede optarse por la cirugía.