Eunectes murinus

La anaconda verde es de esos animales que de solo mencionarlos causa curiosidad. También se le llama anaconda común y se trata de una serpiente constrictora de la familia Boidae, misma a la que pertenecen las boas (Boa constrictor).

Eunectes murinus es la serpiente más grande de América, la más pesada del mundo y la segunda más larga, solo después de la pitón reticulada (Python reticulatus).

Descripción

Las anacondas no pueden pasar desapercibidas por su tamaño colosal y mucho menos las hembras quienes poseen las dimensiones más grandes, con una longitud que va de 4.6 m a 5.21 m y un peso que no suele sobrepasar los 227 kg. Los machos, por su parte, tienen un promedio de 3 m de largo. A pesar de este tamaño y peso, pueden trepar árboles con facilidad.

Las hembras son más grandes y pueden alcanzar hasta 5.21 m de longitud.

Su coloración es verde olivo y marrón con manchas circulares ya sea redondas o alargadas en color negro por toda la parte superior del cuerpo, y manchas negras combinadas con amarillo a los costados. La parte ventral es color amarillo y la cabeza puede mostrar tonos rojizos.

La piel de una anaconda verde es suave, húmeda y soporta largos períodos de absorción de agua. Sus ojos son pequeños y están posicionados en la parte superior de la cabeza para una mejor visión mientras están en el agua. Esta zona es clave para identificar a una anaconda de otras serpientes grandes, pues exhibe una franja negra que se extiende desde cada ojo hasta un costado de la mandíbula.

Como todas las serpientes, la anaconda verde posee una lengua bífida con la que se ayuda para localizar presas y evaluar su entorno, al igual que con su órgano de Jacobson.

Hábitat y distribución

Se localiza en las tierras bajas de ambiente tropical de Sudamérica. Esta serpiente es común en la cuenca de los ríos Orinoco y Amazonas, así como al este de Colombia, a lo largo de Brasil y las praderas de Venezuela. Ecuador, Bolivia, Paraguay, Guyana y Suriname son otras regiones donde la anaconda tiene alcance. Pequeñas poblaciones han sido reintroducidas a sitios lejanos, como Florida, Estados Unidos.

Su naturaleza semiacuática le permite rondar por hábitats de agua dulce poco profundos y de lento movimiento, así como en áreas de vegetación espesa dentro de selvas tropicales, sabanas tropicales y también pastizales. Es de lento movimiento en tierra pero una vez que ingresa al agua tiene una mayor fuerza y habilidad.

Alimentación

Son depredadoras oportunistas que se posicionan en la cúspide de la cadena alimenticia. El entorno en el que viven de las la oportunidad de tener una dieta muy variada, pues se alimentan de tortugas terrestres, tapires (Tapirus bairdii), jacanas comunes (Jacana jacana), varios tipos de peces, iguanas y aves como el ibis (Threskiornithinae). Los ejemplares más grandes pueden aprovecharse de grandes animales como ciervos, pecaríes, capibaras y hasta caimanes, quienes también pueden ser sus depredadores algunas veces.

Una serpiente anaconda ataca por sorpresa y sostiene a su presa con su poderosa mandíbula. A falta de veneno y dientes, un cuerpo musculoso y pesado envuelve el cuerpo del infortunado animal hasta matarlo por asfixia, ya sea fuera o dentro del agua. Entre más luche la víctima, más fuerte será la presión contra su cuerpo.

Un animal pequeño se engulle fácilmente, pero en el caso de un ciervo o caimán que poseen partes corporales muy rígidas, los ligamentos de la mandíbula de la anaconda deben estirarse ampliamente para la introducción del cuerpo hacia el interior, proceso que se vuelve muy lento y minucioso.

Una presa grande proporciona la suficiente carne y nutrientes para que la serpiente no tenga que cazar en semanas, pues su metabolismo es bajo. Las anacondas jóvenes se alimentan de aves pequeñas y crías de caimán, pero su dieta se vuelve más compleja a medida que crecen.

Comportamiento

Muchos se preguntan si las anacondas realmente son tan sanguinarias como las muestran en las películas, pero la verdad es que su existencia no se basa en la matanza de personas. Son solitarias y prefieren esconderse ante el peligro, a menos que alguien intente atacarlas. Existen pocos casos de humanos consumidos por anacondas.

Características de la anaconda verde.

Anaconda verde (Eunectes murinus). / Imagen de Dominio Público. Wikipedia Commons.

Son serpientes con increíble capacidad para adaptarse a su entorno, entrando en estados de latencia durante los períodos secos de las sabanas inundadas. Las que viven cerca de los ríos no tienen necesidad de pasar por esa etapa y se mantienen activas todo el año.

Su visión y audición no es excelente, así que se basan en otras modalidades sensoriales para protegerse y relacionarse. Son sensibles a las vibraciones de su entorno, así que pueden detectar la cercanía de los animales. Los machos reciben las feromonas de las hembras cercanas durante las temporadas de apareamiento, lo que se considera un tipo de comunicación entre adultos.

Reproducción

Cada cría tiene una longitud de 70-80 cm.

Los apareamientos son comunes durante las estaciones lluviosas, es decir, entre abril y mayo. Las hembras liberan feromonas en el aire y los machos deben encontrarlas. Se dan casos donde decenas de machos encuentran a una misma hembra fértil y todos la envuelven en un intento de copular.

La gestación se produce en seis o siete meses y la hembra da a luz a crías vivas, por lo que se consideran animales ovovivíparos. Cada cría tiene una longitud de 70-80 cm y no reciben ningún tipo de cuidado parental; por instinto buscan su propio alimento y crecen rápidamente.

En promedio, se reproducen cada dos años y su expectativa de vida en estado salvaje es de 10 años, aunque en cautiverio logran vivir hasta 30 si las condiciones son favorables.

Amenazas y conservación

Debido a la popularidad de la anaconda por los mitos producidos por la tecnología, su caza ilegal ha aumentado en los últimos años para el comercio de su piel. La protección al ganado, a las mascotas y a las personas, ha servido como excusa para acabar con ellas. La deforestación de las selvas también es una amenaza que podría agravarse por la sobrepoblación humana.