Características

Auguste Deter, una mujer alemana, fue la primera persona en ser diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer. Fue internada en un asilo de Frankfurt, en donde el doctor Alois Alzheimer examinó sus síntomas y detectó tras la muerte de la mujer que su cerebro tenía raros cambios en el tejido, cúmulos anormales y haces de fibras enredadas.

En la actualidad, el padecimiento lleva el apellido del médico. Se le reconoce como una enfermedad neurodegenerativa y la forma más común de demencia entre los adultos mayores. El término “demencia” se refiere a la pérdida gradual de capacidades cognitivas, por lo que se ven afectadas la comprensión, el razonamiento, la memoria, la conducta y, consecuentemente, las habilidades intelectuales  y sociales.

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la degeneración de las células cerebrales y la formación de depósitos de proteínas en el tejido. Involucra partes del cerebro encargadas de controlar las áreas de lenguaje, memoria y pensamiento. Como las neuronas y otras células cerebrales se degradan y mueren, la memoria y toda la función mental en general disminuyen de forma constante y progresiva; esto último significa que los síntomas empeoran con el tiempo. Es un padecimiento irreversible.

Se caracteriza por la degeneración de las células cerebrales y la formación de depósitos de proteínas en el tejido.

Existen dos tipos fundamentales de la enfermedad:

Alzheimer de aparición temprana. Los síntomas se manifiestan antes de los 60 años de edad. Es el menos común, pero progresa con mucha rapidez.

Alzheimer de aparición tardía. Ocurre con mayor frecuencia. Se desarrolla después de los 60 años.

Síntomas

  • Dificultad para recordar sucesos que ocurrieron recientemente, nombres de personas conocidas y lugares habituales en la vida diaria.
  • Pérdida de objetos con mucha más frecuencia de lo normal.
  • Conducta violenta.
  • Dificultad para leer o escribir.
  • Repetición de preguntas sin darse cuenta de que ya las ha pronunciado.
  • Olvido de los nombres de los miembros de la familia.
  • Olvido de conversaciones, eventos o citas y no volver a recordarlos después.
  • Problemas para encontrar las palabras con las que construir oraciones.
  • Depresión.
  • Dificultad para realizar tareas sencillas y cotidianas, como cepillarse los dientes, conducir el automóvil, escoger la vestimenta, bañarse, entre otras.
  • Evasión del contacto social.
  • Pérdida de interés en asuntos antes importantes.
  • Cambios en los patrones del sueño.
  • Pérdida de la capacidad para reconocer el peligro.

Factores de riesgo

-Edad. A mayor edad, mayor riesgo.

-Tener familiares cercanos con Alzheimer.

-Ser mujer. Parece que esto se debe simplemente porque tienden a vivir más tiempo que los hombres.

-Contar con antecedentes de lesiones cerebrales traumáticas.

-Padecer Síndrome de Down u otro trastorno intelectual o de desarrollo.

-Haber experimentado un traumatismo craneal o un golpe muy fuerte en la cabeza.

-Mantener un estilo de vida no saludable. La falta de ejercicio, alimentación pobre en frutas y verduras, presión alta, altos niveles de colesterol, bajos niveles de ácido fólico y otros factores negativos para la salud elevan el riesgo de padecer Alzheimer.

Información sobre el Alzheimer.

Cerebro sano (izquierda) y cerebro afectado por Alzheimer (derecha). / Autor de la imagen: Garrondo.

Causas

No se conoce la causa exacta de la enfermedad, pero sí se sabe cómo se produce y progresa. Se cree que es un padecimiento que se desarrolla como resultado de una combinación de factores genéticos, factores ambientales y estilo de vida.

El Alzheimer se produce cuando las células del cerebro mueren. A medida que esto sucede, el “cableado” del cerebro se modifica. Existen 3 condiciones características de la enfermedad:

Placas amiloides. Son grupos o cúmulos de proteínas beta-amiloides que obstruyen la comunicación entre las células del cerebro.

Ovillos neurofibrilares. Son conglomerados dentro de las neuronas de una proteína llamada tau. Los grupos se forman de tal manera que impiden la actividad normal de la célula, por lo que esta comienza a funcionar mal y acaba muriendo.

-Pérdida de conexiones entre las neuronas encargadas de la memoria y el aprendizaje. Las neuronas mueren cuando pierden sus conexiones con las demás neuronas, por lo que las regiones en las que se encuentran comienzan a encogerse o atrofiarse. En las etapas finales, el tejido cerebral se muestra muy reducido.

Parece que el daño cerebral da inicio unos 10 años o más antes de que aparezcan los primeros signos de fallo en la memoria y otros problemas cognitivos. Este daño comienza en el hipocampo y luego abarca más áreas en tanto más neuronas mueren.

Complicaciones

Al igual que la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer no es mortal en sí mismo, pero, dado que es progresivo, los cambios a largo plazo en el cerebro del afectado pueden afectar funciones de otras partes del cuerpo y algunas capacidades. Personas con Alzheimer avanzado tienen dificultad para tragar, para controlar sus esfínteres y para mantener el equilibrio, por lo que incluso el caminar puede convertirse en un acto riesgoso, toda vez que aumenta la posibilidad de sufrir caídas y lesiones que conlleven fracturas o lesiones graves en la cabeza. Además, los afectados se tornan más vulnerables a las enfermedades infecciosas y a la neumonía por aspiración, provocada por la dificultad para tragar.

En las etapas tardías, la persona con Alzheimer necesita cuidado total.

Diagnóstico

Existen enfermedades que no son fáciles de diagnosticar, y el Alzheimer es una de ellas. Esto es porque a) sus síntomas se confunden con los signos típicos de la vejez, y/o b) no existe una prueba de laboratorio definitiva para detectarla, como un análisis de sangre.

Sin embargo, los médicos se basan en pruebas y estudios que, en conjunto, otorgan una visión clara de lo que se padece. Para ello toman dato de toda la información que el afectado o sus allegados les proveen y realizan exámenes físicos y neurológicos para observar los reflejos, el tono y fuerza muscular, la coordinación, la sensibilidad y el equilibrio, entre otros. Un examen de sangre puede proporcionar información sobre posibles deficiencias de vitaminas, y pruebas como las tomografías computarizadas, las resonancias magnéticas (MRI) y las Tomografías por Emisión de Positrones (PET, por sus siglas en inglés) permiten observar con detenimiento las áreas del cerebro.

Tratamiento

El Alzheimer no es curable y solo existen tratamientos para atenuar los síntomas de la degradación de la memoria y mejorar la calidad de vida del enfermo. Los síntomas cognitivos (memoria, lenguaje, percepción) suelen tratarse con inhibidores de colinesterasa y memantina. Por otra parte, el ejercicio, una dieta baja en grasas y rica en ácidos grasos Omega-3 ayudan a prevenir el deterioro cognitivo. Algunas personas consumen suplementos de curcumina y Ginkgo biloba; la primera tiene propiedades antiinflamatorias y el segundo contiene sustancias que pueden beneficiar la salud del enfermo, pero aún su eficacia no está comprobada.